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Existen numerosos factores, tanto ajenos (como ocurre con la bajada de las temperaturas) como propios, que pueden provocar alteraciones en el sistema inmunológico. Para el mantenimiento saludable del individuo, es importante que este sistema funcione correctamente, ya que es el que permite una adecuada discriminación entre lo que es beneficioso para el organismo y lo que es potencialmente nocivo y por tanto puede representar una amenaza para la salud.

También es importante que la intensidad de la respuesta inmunológica ante estos factores debe ser proporcional a la identidad y potencial agresividad del agente en cuestión, y es en este equilibrio fino y específico, sin respuestas excesivas ni deficitarias, donde se halla la base del buen funcionamiento de nuestro sistema defensivo.

El sistema inmunológico se encarga, en consecuencia, de la auto preservación del individuo y se halla en el núcleo de los sistemas de adaptación de los que dispone el individuo. Merece especial mención el necesario cuidado de las mucosas, expuestas al contacto permanente con agentes externos y pueden en consecuencia sufrir fácilmente agresiones.

Por ello, la nutrición del sistema inmunitario para mantenerlo en óptimo estado, es, probablemente, la piedra angular en la preservación de la salud.

La naturaleza nos brinda muchas cepas vegetales que apoyan estas funciones, esenciales para todos los seres vivos. Podemos citar, por ejemplo

Allim cepa, que contiene eficazmente el crecimiento bacteriano.

Echinacea angustifolia, con capacidad de modular la respuesta inflamatoria y propiedades que limitan la proliferación de bacterias y virus.

Uncaria tomentosa, que posee propiedades inmunoestimulantes, antivirales y antiinflamatorias.

Berberis vulgaris, dotada de propiedades antibióticas naturales.

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Erica cinerea, que promueve el mantenimiento de las mucosas, favoreciendo por ello la natural barrera defensiva

Igualmente, existen otros micronutrientes como el Hierro, Magnesio o Vitamina C que contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmunitario.

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Además puede consultar los estudios realizados con EUPRONAP (haga click aquí).

Para mantener el sistema defensivo en óptimas condiciones, también hay que tener en cuenta el cuidado de las mucosas. Así existen cepas vegetales que contribuyen a esta función como:

Propolis, que suaviza la irritación de las mucosas y nutre la correcta respuesta defensiva,

Malvavisco (Althaea officinalis L.), usado tradicionalmente en afecciones principalmente del aparato respiratorio.

Plantago (Plantago major L.), que modula también los fenómenos congestivos, facilitando la eficacia de la respuesta inflamatoria en el control de las infecciones,

Líquen de Islandia (Cetraria islandica Ach.), que además favorece la fluidificación del moco y es especialmente adecuado para las afecciones a nivel de mucosas, tejido a través del cual hay un contacto con el exterior y sensible por lo tanto a potenciales agresiones.

Tomillo (Thymus zygis L.), con propiedades inmunoestimulantes, expectorantes, mucolíticas y antisépticas.

Pino silvestre (Pinus sylvestris L.), que posee acción antisépticas, antimicrobianas y antioxidantes.

Así como una serie de micronutrientes como el Cobre, que ayuda al mantenimiento del sistema inmunitario, o la Vitamina B3, que contribuye al mantenimiento de las mucosas en condiciones normales.

Esta combinación se encuentra en forma de jarabe en TUSPAG INMUNIDAD, cuya característica puede encontrar haciendo click en este enlace.

También puede acceder a una serie de trabajos (haga click aquí), realizados con TUSPAG INMUNIDAD y que se presentaron en el V Simposium de Yatromatesis.