El verano se acerca y con él, la llegada del buen tiempo, no obstante, no todo es agradable. El calor, el periodo vacacional y lo que conlleva, los helados, refrescos, viajes, el cloro de las piscinas y traje de baño húmedo, las copas y los dulces, a menudo aumenta la frecuencia de molestias y trastornos a nivel de la mucosa genitourinaria.

La vagina posee su propia microbiota autóctona, cuya misión es evitar la colonización de la mucosa por parte de otros microorganismos, principalmente de origen intestinal.

No es un dato muy conocido, pero en la vagina se encuentra la concentración de bacterias más alta del organismo, a excepción del intestino grueso.

Los cambios hormonales, la lactancia, ciertos hábitos higiénicos con productos químicos irritantes, el uso de espermicidas, anticonceptivos orales, la menopausia o el aumento de la frecuencia en las relaciones sexuales, sobre todo con lubricación insuficiente, favorecen, junto a lo anterior, que esta flora se pueda ver afectada.

El resultado, aunque no grave, será el molesto prurito, escozor, flujo abundante e irritante y dificultad para mantener relaciones sexuales. Con frecuencia, por la proximidad anatómica, se sufrirá además una afectación de las vías urinarias con resultado de cistitis. Los cultivos en laboratorio pueden revelar la presencia de cándidas y enterobacterias, o simplemente un aumento de la llamada “flora mixta”. Los lactobacilos vaginales son los encargados de crear el ambiente ácido que evite la colonización por gérmenes potencialmente patógenos. Esta acidez actúa como una barrera en su migración desde el ano a la uretra y vagina.

Unos probióticos adecuados, específicos para la zona urogenital, deberían estar presentes en el botiquín de cada casa y, sobre todo, en el neceser de viaje. Su empleo precoz ante la aparición de alguno de los síntomas mencionados, será suficiente, en muchas ocasiones, para que se recupere la normalidad de la mucosa sin tener que recurrir a agentes farmacológicos. Pueden también, y nos permitimos recomendarlo, ser utilizados como medida higiénica y preventiva para el mantenimiento de la normal población de microorganismos y del correcto pH del ambiente urogenital.

Los lactobacilos presentes en los preparados a base de probióticos favorecen un proceso fermentativo y la producción de ácido láctico que inhibe el crecimiento de los gérmenes indeseados.

Su uso regular es efectivo en infecciones genitourinarias de repetición y favorece la respuesta inmune. Resultan de utilidad en la tendencia a las vaginosis bacterianas, vaginitis y cistitis y situaciones de mayor riesgo como los viajes, el embarazo, la menopausia.

SPAGYN es un producto simbiótico, combinación de cepas de probióticos con prebióticos, desarrollado específicamente para el mantenimiento y la recuperación de la flora urogenital adecuada. Integra en su formulación dos especies de probióticos, lactobacillus acidophilus RF-2 y lactobacillus rhamnosus RF-1, cuya acción favorece la recuperación de la flora de la mucosa vaginal y el tracto urinario, ayudan a la mejora de las molestias urinarias y vaginales y contribuyen a la mejora del prurito vulvar. Contiene a su vez fructooligosacáridos (FOS), un tipo de fibra saludable, que sirve de alimento a las cepas de probióticos, estimulando su crecimiento.

Se han realizado diversos estudios con este producto, donde se ha observado una mejora de las infecciones vaginales, una mejora de la vulvovaginitis aguda y una prevención de la candidiasis vulvovaginal, en mujeres bajo tratamiento antibiótico oral. Puede consultar estos estudios haciendo clic en este enlace.