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Se denomina nerviosismo a un estado, en general transitorio, de excitación, inquietud o falta de tranquilidad psíquica. Suele tener ciertos desencadenantes conocidos por quien lo sufre, como la proximidad de un examen, miedo a viajar en avión, tener que hablar en público, o la proximidad de un evento importante. Es una situación que tiende a la autorregulación, pero que crea trastornos por desadaptación si se mantiene o se repite con frecuencia.

El término estrés proviene del ingles “stress” que fue propuesto por el Dr Seyle, endocrinólogo canadiense en 1936. Define un estado de cansancio físico y/o psíquico inducido por una exigencia a un requerimiento mayor al que se está acostumbrado en condiciones normales, apareciendo síntomas característicos de desadaptación.

Hay un estrés fisiológico y es por lo tanto un proceso de adaptación que sucede en situaciones normales, y nos ayuda a solucionar y superar problemas cotidianos. Sin embargo, cuando la situación supera nuestra capacidad adaptativa, aparecen las sensaciones de desajuste. Si los acontecimientos se mantienen en el tiempo en una intensidad alta, conduce a una somatización con la aparición de sintomatología física y psíquica.

No hay que confundir trabajo duro o intenso con el estrés. Este último aparece cuando hay una desadaptación a la situación, no por la intensidad del trabajo. Cuando la actividad nos gusta y alcanzamos los fines propuestos, por intensa que sea la actividad, no hay estrés. Los síntomas propios de este cuadro son la falta de energía y concentración, bloqueos y pérdida de memoria, cefaleas tensionales, cambios de carácter y conducta, ansiedad o depresión…  por citar unos ejemplos de las manifestaciones psicológicas. A nivel físico pueden aparecer dolores musculares, arritmias cardíacas y extrasístoles, alteraciones del peso, epigastralgias, síndrome cervical, alteraciones del sueño, cansancio físico y envejecimiento general.

En la naturaleza podemos encontrar diversas especies vegetales cuyos componentes esenciales ayudan a mitigar estos síntomas, contribuyendo a hacer efectivos los mecanismos de adaptación del individuo, y han sido tradicionalmente usadas en estos casos.

Passiflora incarnata, o flor de la pasión, tiene un uso muy extendido para el nerviosismo en general, para la ansiedad y situaciones de insomnio, posiblemente por compuestos que estimulan la producción del GABA a nivel cerebral. El plantago major, o llantén, tiene propiedades inmunimoduladoras, analgésicas, antioxidantes y antiinflamatorias por lo que modula la respuesta somática al estrés. La tila europea posee gran cantidad de sustancias activas que actúan sinérgicamente con propiedades muy conocidas de efecto sedante, ansiolítico e inductor del sueño. También posee propiedades antihipertensivas. La valeriana officinalis es también una conocida planta con efectos sedantes y ansiolíticos, y que facilita la inducción al sueño. La verbena officinalis, o hierba sagrada, tiene un efecto sedante, analgésico, espasmolítico y modulador de la frecuencia cardíaca por el efecto parasimpaticomimético debido al verbenalol y otros heterósidos.

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SOMINGEL RELAXIUM nutre el sistema nervioso mitigando los efectos del nerviosismo gracias a sus elementos constituyentes, entre los cuales se encuentra la colección de plantas citada anteriormente, integrando además vitamina B6 o piridoxina y el metal cobre, que regulan los procesos enzimáticos del cuerpo, ayudando al funcionalismo normal del sistema nervioso. El cromo, que también forma parte de la formulación de este producto, estimula la síntesis de ácidos grasos del colesterol por lo que tiene una función muy importante en el mantenimiento de la función cerebral y del todo el sistema nervioso.

Existen estudios sobre la eficacia de este producto en la regulación de estados de ansiedad y nerviosismo. Puede consultarlos haciendo click en este enlace.

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Otras especies vegetales clásicamente empleadas para contribuir a la mejora o desaparición de estos síntomas son la artemisia vulgaris o hierba de San Juan, planta inductora del sueño que se usa como remedio contra la fatiga, posiblemente por su alto contenido en cumarina y otros aceites. El origanum majorana o mejorana, que presenta un efecto sedante, antiespasmódico, antioxidante, regulador de la glicemia y estimulante del sistema inmunitario. Finalmente, papaver rhoeas o amapola silvestre, la cual posee efecto sedante debido a los alcaloides que contiene, principalmente la rhoeadina.

Estas plantas las podemos encontrar en PRINADAP, un producto elaborado para nutrir la propia capacidad adaptativa de la persona, y por lo tanto contribuir a regular la expresión de los distintos cuadros de desadaptación que pueda sufrir el individuo. Incluye en su formulación, junto a las cepas vegetales antes citadas, otros componentes como la vitamina B2biotina (también conocida como vitamina B7, vitamina B8 o vitamina H), la vitamina B3 (conocida como ácido nicotínico o niacina), junto con la vitamina B6 y la vitamina B12, que ayudan en procesos relacionados con el mantenimiento de las neuronas y de la transmisión nerviosa, mejorando el cansancio y la sensación de debilidad de las personas. El ácido nicotínico interviene especialmente en el proceso de obtención de energía a partir de los nutrientes, mejorando la sensación de cansancio y fatiga.