Para una correcta digestión, es fundamental que la acción enzimática sobre las macromoléculas de carbohidratos, grasas y proteínas presentes en los alimentos sea rápida y suficiente. La sobrecarga debida a excesos alimentarios, las comidas fuera de casa más ricas en condimentos, o bien una insuficiencia funcional del organismo debida a múltiples causas puede hacer oportuno reforzar el sistema con suplementos enzimáticos.

Los trastornos digestivos, entre los que destacan las digestiones difíciles, constituyen un frecuente motivo de consulta por parte de muchos pacientes.

La sensación de pesadez después de comer, distensión abdominal, el dolor y la acidez son además causa de malestar general, irritabilidad, sopor después de las comidas y falta de concentración.

Resulta de especial interés en estas situaciones el uso de PAPAÍNA, enzima que estimula la secreción de jugos pancreáticos, para ayudar a calmar la irritación de las mucosas y posee por otra parte un suave efecto astringente.

La AMILASA, a su vez, es un enzima glucolítico que facilita la digestión de los carbohidratos, omnipresentes en casi cualquier dieta y causa habitual de distensión abdominal, somnolencia postprandial y meteorismo en muchísimas personas que, sin sufrir una intolerancia declarada a los mismos, temen tomar un simple plato de pasta.

Por otra parte, en el mantenimiento de la salud digestiva cobra cada día más relevancia el estado del microbioma intestinal, compuesto por billones de bacterias. Cuando se rompe el correcto equilibrio y aparece una disbiosis se ralentiza la digestión y pueden producirse desagradables reacciones fermentativas con una muy molesta sintomatología.

Otra posible consecuencia del desequilibrio probiótico es que la barrera de la mucosa intestinal aumente su permeabilidad y consiente que sustancias químicas tóxicas o agentes biológicos la atraviesen y puedan llegar al medio interno o pasar al torrente circulatorio. En las comidas copiosas y sobre todo las realizadas fuera de casa es fácil la presencia de ingredientes o aditivos que alteran el ecosistema intestinal. Desde tiempos remotos se ha recurrido a productos ricos en probióticos, en forma de fermentados habitualmente, para facilitar la digestión.

El ZINC es un oligoelemento notorio por su capacidad moduladora sobre la inflamación, en este caso, de las mucosas, y colabora con las enzimas digestivas para un normal funcionamiento del metabolismo de los hidratos de carbono y optimizar su tolerancia. Todo ello favorecerá el mantenimiento de niveles más estables de insulina y optimizar la quema de grasas.

Esta combinación de probióticos, enzimas digestivas y zinc se encuentra en PRODIOZYM (haga click para ver características del producto), complemento alimenticio destinado al cuidado de la salud gastrointestinal, que contribuye a normalizar el equilibrio ácido-base en el aparato digestivo, al tiempo que favorece la asimilación de hidratos de carbono, macronutrientes, ácidos grasos y vitamina A, al facilitar su metabolismo.

Existen estudios que avalan la acción beneficiosa de este complemento en los trastornos asociados a una mala digestión. Para consultar estos estudios haga click aquí.

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