Cómo fortalecer tus defensas con la dieta apropiada

El sistema inmune trabaja de forma eficiente y adecuada cuando una persona está sana y bien nutrida. Una situación donde exista carencia nutricional desencadenará, inevitablemente, una merma en los mecanismos de protección del sistema inmune.

Los alimentos presentes en nuestra dieta tienen importantes y profundos efectos en nuestra salud, pero uno de los fundamentales es proveer a nuestro sistema inmune de la capacidad de defendernos ante agresiones bacterianas, fúngicas y víricas.

De la estrecha relación entre salud y alimentación tenemos numerosas referencias desde la antigüedad, siendo posiblemente la más celebre el aforismo que Hipócrates, padre de la Medicina, legó hace 2.400 años: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”.

Nuestro sofisticado sistema inmunológico desempeña una función esencial en la defensa de nuestro organismo, expuesto constantemente a la posible invasión de microorganismos patógenos. De su fortaleza depende, en gran medida, nuestro estado de salud, por lo que es de vital importancia tomar medidas para cuidarlo.

Numerosos son los factores que pueden alterar nuestro sofisticado sistema inmunológico, algunos de ellos no dependen de nosotros, como es el caso del proceso de envejecimiento, pero existen otros factores sobre los que podemos actuar con total libertad, evitando así que nuestro organismo baje la guardia y desciendan estrepitosamente nuestras defensas. Tal es el caso del estrés crónico, sedentarismo, tabaquismo, descanso insuficiente y/o dietas inadecuadas.

Cuidar nuestra alimentación es, a priori, una de las estrategias más sencillas para cuidar de nuestro sistema inmune. Si bien una alimentación balanceada es la clave, hay algunos alimentos que tienen propiedades que los hacen especialmente adecuados para reforzar el funcionamiento inmunológico.

Para saber más sobre cómo podemos influir con nuestra dieta y buenos hábitos de alimentación en la protección de nuestro sistema inmune, hemos solicitado la colaboración del Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi, director médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe.

ENTREVISTA al Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi

  • ¿Qué es para usted el Sistema Inmune?

En la actualidad, la idea predominante contempla al sistema inmune como sistema de defensa ante ataques exteriores, especialmente microorganismos, ante los que hay que defenderse o eliminar. Mi visión del sistema inmune es el de un sistema de equilibrio, de regulación, de homeostasis.
El sistema inmune es el que reconoce lo que yo soy, y reconoce lo que no soy, lo extraño. Si lo que ingerimos o bebemos es, por ejemplo, un alimento saludable, el sistema inmune le permitirá entrar. Pero si es tóxico, lo intentará neutralizar y desorganizar o descomponer. Lo mismo ocurre si en el aire que respiramos hay sustancias tóxicas, o si entramos en contacto directo a través de nuestra piel con sustancias o metales irritantes: el sistema inmunitario reaccionará para que no se desequilibre todo el sistema orgánico. Esa reacción puede manifestarse en forma de una reacción inflamatoria o alérgica por exceso, bien sea en el aparato digestivo, el respiratorio, en la vagina o en la piel.

  • ¿Cuáles son los nutrientes que favorecen un buen funcionamiento del sistema inmune y cuáles son los nutrientes que deben aparecer?

En general, los nutrientes recomendables para el sistema inmune son los mismos que para todo el sistema, para el cuerpo en su integridad. Aquellos alimentos de origen vegetal nos aportan la energía de la naturaleza, sus vitaminas, minerales y miles de elementos vitales en equilibrio, como en una enorme orquesta. El organismo digiere esos alimentos y extrae todas las fuerzas vitales que les impregnan, y dichas fuerzas estimulan y potencian las fuerzas del organismo.
A diferencia de los alimentos de origen animal, los de origen vegetal no contienen tantos residuos y, mucho menos, residuos tóxicos. Las frutas, las verduras, los frutos secos, los cereales y las legumbres, son los mejores alimentos que aseguran el buen funcionamiento del organismo. En la forma y el color de los alimentos vegetales se plasman las fuerzas naturales que pueden potenciar las fuerzas del sistema inmune y, en mayor medida, del organismo en su conjunto.

  • ¿Cómo ayudan al sistema inmunológico y al organismo los alimentos antioxidantes?

Los nutrientes que conocemos como antioxidantes son, en general, una ayuda tanto para el sistema inmune, como para todo el cuerpo.
Los antioxidantes, que se concentran especialmente en el color de los alimentos, ayudan a disminuir la acción oxidante, o lo que es lo mismo, envejecedora, de los radicales libres o especies reactivas del oxígeno concentrados en exceso.
Los radicales libres y las especies reactivas de oxígeno son sustancias naturales, pero cuando se concentran en grandes cantidades, debido a la contaminación, los alimentos procesados, a las sustancias químicas, al tabaco, drogas, las radiaciones ionizantes, al estrés, al miedo, los medicamentos químicos… tienen un efecto oxidante, favoreciendo la enfermedad y el envejecimiento. La acción de los radicales libres es la de robar electrones a los átomos cercanos (dicha acción se conoce como oxidar). Sinónimo de envejecer o enfermar, incluso pueden llegar a alterar el ADN de las células, favoreciendo la aparición de muchas enfermedades.
Los antioxidantes se dividen en endógenos, o sintetizados por las propias células de nuestro cuerpo, y exógenos, aquellos que entran en el organismo a través de la dieta o de los suplementos. Los endógenos más conocidos son: la superóxido dismutasa (SOD), la catalasa y la glutatión peroxidasa. Entre los exógenos que ingerimos con los alimentos destacan las vitaminas, los minerales y los colorantes naturales de los alimentos.

  • ¿Cómo actúan los antioxidantes?

Los antioxidantes actúan neutralizando (estabilizando) a los radicales libres, apagando su acción oxidativa o de envejecimiento. A los radicales libres les falta un electrón en la última capa. Los antioxidantes estabilizan los radicales libres mediante la cesión de un electrón para “llenar” ese hueco que existe en la última capa. De esa manera neutralizan la acción que favorece la alteración de los tejidos, el envejecimiento y la muerte, parando la reacción en cadena de robo de electrones.

  • ¿Qué nutrientes actúan como antioxidantes, y en qué alimentos se encuentran?

Los antioxidantes exógenos más importantes son las vitaminas (C, E y los betacarotenos que se transforman en vitamina A), algunos minerales (selenio, magnesio, zinc, cobre) y los elementos que aportan color a los alimentos: polifenoles, carotenoides…
La vitamina C se concentra sobre todo en ciertas frutas y verduras (cítricos, kiwi, fresas, grosellas, moras, pimiento, tomate, berza, guayaba) y especialmente en los vegetales crudos. Los betacarotenos aparecen en los alimentos de color naranja o amarillo especialmente, y en algunos de color verde, en las que los carotenos están enmascarados por la clorofila verde (zanahoria, espinacas, tomate, brócoli, boniato calabaza, pimiento amarillo y rojo, col, berro, remolacha roja. Melón, melocotón, albaricoque, kaki, mango, papaya, sandía, naranja). La vitamina E es frecuente en los frutos secos y en los aceites vegetales.
Muchos otros antioxidantes importantes, polifenoles y carotenoides, se concentran en el color de los alimentos vegetales, por eso es importante ingerir frutas y verduras de color.

  • ¿Qué debemos eliminar del menú en el día a día para reforzar el sistema inmune?

Para que el sistema inmune se mantenga en equilibrio, es aconsejable eliminar o reducir de la nutrición los alimentos que sobrecargan al organismo en su totalidad y, en consecuencia, al sistema inmune. Esos alimentos son los más carentes en antioxidantes y otros nutrientes saludables; me refiero a la mayoría de los alimentos de origen animal, las carnes (especialmente las procesadas), las grasas saturadas, los fritos y los embutidos.
En los niños es especialmente importante la eliminación de las chucherías y los alimentos refinados (azúcares, cereales blancos, harinas y derivados), además de los refrescos llenos de azúcares y conservantes, o edulcorantes químicos y tóxicos.

  • Los nutricionistas alertan de que cada vez hay más personas sobrealimentadas y a la vez malnutridas. Vivimos en la sociedad de la abundancia y, sin embargo, cada vez hay más personas que sufren déficit de vitaminas y minerales. ¿a qué atribuye esta paradoja?

Hay muchos comestibles o sustancias que podemos ingerir, pero que no son alimentos y, menos aún, alimentos saludables. La sobrealimentación actual es debida al exceso de consumo de alimentos refinados, procesados, industrializados, desvitalizados, desnaturalizados, que han perdido toda conexión con las sustancias y fuerzas naturales.
El déficit de vitaminas y minerales es debido a la falta de alimentos naturales, vegetales en su mayoría. Además, los alimentos refinados han perdido en su elaboración las vitaminas, los minerales, antioxidantes y muchas otras sustancias vitales para la salud. Finalmente, los alimentos refinados, de alguna manera, “roban” del organismo todas aquellas sustancias que han perdido durante su proceso de refinamiento.

  • ¿Qué alimentos es aconsejable consumir a diario? ¿Qué incluye una dieta equilibrada con una proporción correcta de todos los nutrientes?

Como hemos visto, es aconsejable ingerir alimentos de origen vegetal, con bastante proporción de alimentos crudos y, además, alimentos que contengan color, porque en el color están las sustancias antioxidantes. Por eso me gusta decir que hay que comer color.
Es importante igualmente hacer una alimentación sencilla, sin mucha mezcla de alimentos, ya que cuando comemos muchos alimentos concentrados diferentes en la misma comida (carbohidratos, proteínas y lípidos) peor es la digestión. Especialmente es importante evitar mezclar carbohidratos concentrados (patatas, cereales) con proteínas (carne, pescado). En resumen, una alimentación variada, pero sin muchas de mezclas, es necesario para mantenerse sano.
No soy partidario de contar veces, proporciones o raciones, ni de hacer una dieta, porque dificultan la posibilidad de llevar una alimentación saludable por su rigidez, con la consecuente frustración al no llevar estrictamente la “dieta”.

  • Una gran parte de nuestro sistema inmunológico reside en el intestino; ¿Cómo puede ayudar la flora intestinal a su mantenimiento en óptimas condiciones?

El tracto gastrointestinal mantiene una superficie de exposición en forma de mucosa digestiva con un área de unos 300-400 m2 de superficie, siendo la zona con una concentración de microorganismos más numerosa, densa y diversa del cuerpo humano. Está formada por bacterias, hongos, levaduras y virus, correspondiendo un 98% de la microbiota intestinal a bacterias intestinales. Pero como no es un órgano delimitado, últimamente se le ha denominado el “órgano oculto”.
La interrelación entre la microbiota intestinal y el organismo humano es simbiótica (de mutua ayuda), habiendo una sinergia de funciones entre los microorganismos y el huésped. La microbiota intestinal además de intervenir en procesos metabólicos, ya que digieren los restos de carbohidratos, proteína y lípidos y fermentan los polisacáridos, tiene otras funciones importantes. Entre ellas la de estimular el sistema inmune o formar más del 80% de la serotonina. En los últimos años se está investigando mucho sobre la capacidad de la microbiota de modular el sistema inmunológico.
La microbiota intestinal puede producir o estimular, además, la producción de neurotransmisores y sustancias neuroactivas como la serotonina, el GABA y la dopamina, elementos muy importantes para mantener o sostener un estado anímico alto. En un futuro cercano se verá la gran importancia de una buena digestión para el mantenimiento del ánimo, las ganas de vivir y la tranquilidad, tan necesarias estos días.
Localmente la labor reguladora del sistema inmune en la mucosa intestinal es la discriminar entre sustancias nutritivas y elementos patógenos, y neutralizar estos últimos sin dañar o aumentar la respuesta inflamatoria excesiva, que pudiera alterar la integridad de la mucosa intestinal. La Inmunoglobulina A, producida en gran parte en el intestino, favorece tanto el mantenimiento de las bacterias en simbiosis con el organismo humano, como la neutralización de patógenos invasores a través de múltiples mecanismos. Además, el conjunto de la microbiota ayuda a mantener la homeostasis inmunológica y, con ello, participa en mantener la homeostasis y el estado de salud del organismo.

  • ¿En qué situaciones resulta interesante complementar nuestra dieta con complementos alimenticios?

Cuando una persona cuida su alimentación con alimentos en su amplia mayoría vegetales, no necesitará suplementos, o sólo los necesitará cuando esté inmersa en procesos críticos o enfermedades. Sin embargo, estos suplementos pueden ser de ayuda en aquellas personas que no cuidan su alimentación.
La vitamina C, o la D, ciertos antioxidantes o los probióticos, pueden ser de ayuda en ciertos momentos de nuestra vida. Las investigaciones de los últimos años sugieren que la microbiota intestinal puede ser regulada con microorganismos beneficiosos en forma de probióticos (microorganismos vivos) o prebióticos (ciertas fibras vegetales), los que pueden establecer un equilibrio microbiano y prevenir enfermedades al reemplazar a los microorganismos patógenos.
El uso de probióticos supone una estrategia encaminada a recuperar la armonía perdida en el ecosistema microbiano. Especialmente necesarios son los probióticos cuando hay un tratamiento de antibióticos, sobre todo los de amplio espectro, que “barren” la flora bacteriana destruyendo a muchas de las bacterias simbióticas y que nos ayudan a mantener la salud y con ello la vida.
Recientes estudios in vitro e in vivo demuestran que los Lactobacilos y las Bifidobacterias ejercen efectos directos sobre la función de la microbiota gastrointestinal y la regulación de la inmunidad, evidenciado por la disminución de la permeabilidad intestinal y una mayor resistencia del epitelio intestinal. Está además comprobado que los probióticos son capaces de reducir la respuesta inmune inflamatoria.

  • A medida que vamos envejeciendo, nuestro sistema inmunológico disminuye su capacidad. ¿Es necesario tomar medidas especiales en esta etapa de la vida para reforzar nuestro sistema inmune y evitar las infecciones?

Con el paso de la edad, todos los sistemas se van desgastando y el cuerpo se vuelve más sensible a las inflamaciones, ciertas infecciones y en general a cualquier enfermedad.
Las medidas para reforzar el sistema inmune o evitar las enfermedades infecciosas son las mismas que se necesita tomar para prevenir la enfermedad y favorecer la salud.
Para mí son las Siete Claves de la Salud: alimentación saludable, ayuno, contacto con la naturaleza, respiración consciente, actividad física y reposo, expresión emocional y finalmente la quietud mental. Cuando el terreno, el organismo, se mantiene mínimamente en salud, el germen, considerando que éste es, o se vuelve patógeno, no puede germinar si no encuentra el terreno abonado (intoxicación y desvitalización) para ello.
En vez de volvernos cazadores de microbios, podemos convertirnos en hacedores de nuestra salud y de nuestra vida. La enfermedad no es lo contrario de la salud, la enfermedad es un estado de menor salud. Sin luchar contra la enfermedad, podemos favorecer la salud y en vez de aliviar la enfermedad podemos utilizar remedios naturales elaborados para despertar la capacidad autocurativa del organismo.
La enfermedad se cura evitando sus causas, no aliviando sus efectos o sus síntomas.

PAUTAS DE ALIMENTACIÓN para reforzar el sistema inmunológico

Karmelo Bizcarra, propone algunas pautas de alimentación para fortalecer el sistema inmunológico, prevenir la enfermedad y favorecer la salud:

  1. Alimentación saludable
  2. Ayuno
  3. Contacto con la naturaleza
  4. Respiración consciente
  5. Actividad física y Reposo
  6. Expresión emocional
  7. Quietud mental

Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi, director médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe www.zuhaizpe.com

Además de seguir los anteriores consejos, puedes incluir en tu dieta complementos alimenticios que contribuyen a la protección y el mantenimiento saludable de tu sistema inmunológico.

Laboratorios Heliosar dispone de una amplia selección de productos enfocados específicamente hacia la nutrición, regulación y mantenimiento del sistema inmunológico:

eupronap

EUPRONAP Un producto desarrollado para el cuidado y mantenimiento del sistema defensivo. Entre sus componentes se encuentra Hierro, y Vitamina C que contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario, así como plantas como Allium cepa, Berberis vulgaris, Echinacea angustifolia, Erica cinerea y Uncaria tomentosa, utilizadas tradicionalmente en la nutrición y mantenimiento del sistema inmunológico.

DINASPAG El Hierro y la vitamina C forman parte de este complemento, los cuales contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario, así como a la protección de las células frente al daño oxidativo. En su composición también se encuentra Allium cepaAlliun sativumAloe veraArtemisia absinthiumGentiana lutea y Urtica urens, plantas tradicionalmente utilizadas por su acción reguladora del sistema inmunitario, así como de procesos inflamatorios.

dinaspag
complecol

COMPLECOL Complemento formulado a base plantas como: Cnicus benedictusCurcuma xanthorrhiza y Gentiana lutea, tradicionalmente empleadas por sus propiedades antiinflamatorias e inmunoreguladoras, oligoelementos como el Hierro, que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, a disminuir el cansancio y la fatiga, a la formación normal del glóbulos rojos y hemoglobina y al transporte normal del oxígeno en el cuerpo, así como las siguientes Sales Bioinorgánicas: Kalium phosphoricum yatrochymicum*, Magnesium phosphoricum yatrochymicum* y Silicea yatrochymica*, que ayudan a disminuir el cansancio y la fatiga y al funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso. Silicea está presente en el Sistema Fagocítico Mononuclear (SFM), cuyo papel es crucial para el correcto funcionamiento de la inmunidad.

* Preparados según el método YATROCHYMICO de elaboración de los elementos minerales.

TUSPAG INMUNIDAD Jarabe a base propóleocobre y vitamina B3, que contribuyen al normal funcionamiento del sistema inmunitario y al mantenimiento de las mucosas en condiciones normales. Además, el Cobre ayuda a la protección de las células frente al daño oxidativo. Entre sus componentes también se encuentran plantas como Plantago major (Plantago), Althaea officinalis (Malvavisco), Cetraria islandica (Liquen de Islandia) y Thymus zygis (Tomillo), tradicionalmente empleadas como suavizantes y emolientes de mucosas por sus principios activos, siendo útil en casos de tos y como estimulantes de las defensas naturales.

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prodiosar

DEFENSAS PRODIOSAR Este producto simbiótico (combinación de prebiótico: FOS y fibra dietética y probióticos: Lactobacillus acidophilus LA11-OnllyLactobacillus plantarum LP-Onlly y Bifidobacterium lactis BL-99), combina estas cepas con Vitamina C, con la finalidad de contribuir al correcto funcionamiento de los mecanismos de defensa del organismo.

DEFENSAS PRODIOSAR se presenta en formato stick, fácil de tomar en cualquier lugar y con un excelente sabor, no necesita refrigeración, con buena estabilidad al pH digestivo, ya que está microencapsulado, y con una alta concentración de probióticos, PRODIOSAR ha sido cultivado en medios no lácteos.

IMPORTANTE: Suplementar la dieta con complementos alimenticios nunca es sustitutivo de una alimentación variada y saludable.