Descubriendo nuestro sistema inmune

El sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo contra agentes internos y externos no totalmente reconocidos por el organismo como compatibles. Nuestro cuerpo es para nuestro sistema inmune, una fortaleza que hay que defender.

Nos permite vivir tranquilamente en un entorno que podría resultar una amenaza constante para nosotros. La explicación no es otra que su poderosa capacidad para detectar, discernir y proteger al organismo frente a agentes potencialmente dañinos, gracias a su respuesta frente a millones de sustancias extrañas denominadas antígenos.

Probablemente, todos los días estamos en contacto con miles de sustancias vegetales y animales llamadas antígenos que no logran afectarnos, perjudicando nuestra salud, porque el sistema inmunitario las reconoce y decide que no representan un peligro para nuestro organismo.

Los investigadores están generando cada vez más información sobre el funcionamiento del sistema inmunológico y qué sucede cuando se encuentra debilitado. Sin duda, resulta vital que tomemos conciencia sobre la importancia de cuidar el sistema inmune para mantener o restablecer nuestra salud.

Para conocer nuestro sistema inmunológico hemos pedido la colaboración del Dr. Adolfo Vivar Badía, oftalmólogo y director de Instituto Oftalmológico Vivar Badía (IOVB), con quien abordamos de manera comprensible aspectos fundamentales del sistema inmunitario, como su funcionamiento, su estado en diferentes fases de la vida, los factores que influyen sobre él, su papel en diferentes enfermedades, entre otras cuestiones de interés.

ENTREVISTA al Dr. Adolfo Vivar Badía

  • ¿Qué son las defensas?

Es la manera popular de definir a todo el sistema inmune, en especial al que nos protege de la entrada de microorganismos.

  • ¿Cuáles son sus las principales “líneas de defensa”?

Hay una inmunidad innata, no especifica, que ayuda a ser eficiente a todo el sistema. Por ejemplo, la flora bacteriana presente en todas las mucosas externas e internas y la piel. En la flora normal sólo crecen microorganismos saprófitos que no tienen normalmente capacidad de invadirnos, salvo en situaciones de inmunodeficiencias graves. Otras pueden ser la propia capa córnea de la piel, que dificulta el paso de microorganismos o sustancias; las lisozimas de la saliva, que rompen determinadas glicoproteínas presentes en membranas de microorganismos; la inmunoglobulina A, presente en las mucosas para la activación de la inflamación; los macrófagos, que “ingieren” y destruyen los microorganismos reconocidos como patógenos; los Natural Killer (NK), que son linfocitos citotóxicos…

  • ¿Qué diferencias existen entre la defensa inmune específica y defensa inmune inespecífica?

Precisamente la especificidad, es decir, si el sistema va dirigido a un determinado microorganismo o sustancia, o no. Ya hemos comentado que la respuesta específica está mediada por anticuerpos y linfocitos, siendo la inespecífica el resto (mastocitos, macrófagos, granulocitos, etc.).

  • ¿Cómo está constituido el Sistema Inmune adquirido?

Dicho sistema está constituido por dos subsistemas que están íntimamente relacionados. Uno que mira hacia afuera de nuestro organismo, que llamamos humoral porque está mediado principalmente por los llamados anticuerpos, que reaccionan frente a un antígeno, o proteína que tiene capacidad de ser reconocida por el sistema de defensa. Por otro lado, un sistema que mira hacia adentro del organismo, que es el sistema celular, mediado por células que saben reconocer aquellas con crecimiento inadecuado.

  • ¿Qué función tiene el sistema inmune?

La defensa contra cualquier sustancia, proteína, microorganismo o célula que no se reconozca como propia, aunque sea aparentemente banal y no peligrosa.

  • ¿Cómo funciona el sistema inmunitario?

Tiene que haber un equilibrio entre lo no reconocido como propio y su tolerancia a ser aceptado. Es el aprendizaje por la experiencia lo que hace que seamos tolerantes o no a una determinada sustancia. Es la memoria inmunología lo que lo determina. Por ejemplo, tras una cirugía de cataratas, aparentemente poco invasiva, hace falta un largo periodo de tratamiento para que se desarrolle tolerancia a nuestras propias pocas proteínas del cristalino que han quedado tras la cirugía en el interior del ojo, porque nunca el sistema inmunológico había estado en contacto con dichas proteínas, encerradas dentro de una cápsula desde el periodo embrionario, y las reconoce como extrañas.

  • ¿Cómo se ayudan entre sí las células inmunitarias?

Normalmente son los macrófagos y los Natural Killer las primeras células en entrar en contacto con el microorganismo y enviar una señal para activar secundariamente al sistema humoral para la producción de anticuerpos específicos.

  • ¿Cómo recuerda el sistema inmunitario a los patógenos que se ha encontrado previamente?

Tras haber pasado el contacto o la infección, el sistema inmunitario deja de estar estimulado, pero se guarda una memoria inmunológica en los linfocitos T y B para una rápida producción de anticuerpos específicos contra el antígeno. Es en lo que se basan las vacunas. La presencia de esos antígenos, que son proteínas específicas, normalmente de la membrana celular de la bacteria o de la cápside del virus, son las que reactivan una reacción en cadena.

  • ¿Dónde se producen las células inmunitarias y cómo llegan a su destino?

A nivel local, en los folículos linfoides de las mucosas y las células de la sangre, en la médula ósea.

  • ¿Qué órganos del cuerpo están involucrados en el sistema inmunológico?

Como hemos comentado, prácticamente en la totalidad del cuerpo actúa este sistema, sin embargo, lo encontramos más desarrollado en los folículos linfoides de mucosas y piel. También tiene una labor muy importante la medula ósea, productora de las células de la sangre que actúan en todo el proceso de la inflamación, así como el timo, órgano poco conocido donde maduran los linfocitos T, que intervienen en el reconocimiento de las propias células sanas.

  • ¿Qué papel desempeña la mucosa y, eventualmente, la piel sobre las defensas?

Normalmente es la primera línea de defensa, y, por lo tanto, la zona más expuesta. Las mucosas en general, al no poseer capa cornea como la piel, permiten el paso de muchas sustancias a su través, y es necesario que un intrincado sistema de defensas, básicamente macrófagos y linfocitos, estén presentes en los folículos linfoides para limitar su penetración.

  • ¿Podría considerarse al sistema inmunológico el pilar central de la salud?

Efectivamente, es una pieza importante para el mantenimiento de la vida y está presente en la práctica totalidad del organismo y en sus diferentes formas, pero con una especial presencia a nivel de mucosas y piel, que es donde están las primeras barreras de entrada de microorganismos y sustancias externas.

  • ¿Cómo se autorregula el sistema inmunitario?

Resumiendo, la información que recibe el sistema inmune se guarda en la llamada memoria inmunológica. Cuando hemos estado en contacto, por ejemplo, con un virus, se desarrollan anticuerpos contra los antígenos de la membrana del virus. Estos anticuerpos tienen capacidad de romper dicha membrana. Guardamos memoria de esos antígenos en los llamados linfocitos B, que quedan en los folículos linfoides, y que, ante un nuevo ataque del mismo virus, producen en muy poco tiempo una reacción antígeno-anticuerpo especifica que destruye el virus antes de que invada el organismo.

  • ¿Cuáles son los factores que influyen en el funcionamiento del sistema inmunitario?

El sistema inmunitario es un fiel reflejo de nuestro estado general, tanto a nivel físico, energético y mental. Cualquier desequilibrio en alguno de estos niveles puede producir cambios en el sistema.

  • ¿Qué es la Inmunodeficiencia y cuáles son sus causas?

Es cuadro donde se produce un déficit de acción del sistema inmunitario, ya sea en la inmunidad humoral o celular. Cuando predomina el déficit del sistema humoral, se es más propenso a padecer infecciones, y cuando el fallo es del sistema celular, facilita la proliferación celular no controlada, es decir neoplasias, por falta de control en la identificación y destrucción de células tumorales. Aunque es posible que tengan un origen vírico, en la gran mayoría de los casos tiene un origen psicofísico, como en situaciones de estrés, exceso de responsabilidades, fracaso en alcanzar metas personales, problemas vivenciales graves, como fallecimiento de personas queridas, separaciones, cambios de residencia … y, en general, cuando no hay una integración correcta de las experiencias personales. Esto es lo que ocurre normalmente en los déficits del sistema humoral. Cuando falla el sistema celular, se suele asociar a un exceso de tolerancia, de falta de filtraje de la información vivencial y psicoafectiva, produciendo una laxitud de los mecanismos de reconocimiento de antígenos de superficie.

  • En los últimos años, los estudios científicos han confirmado cómo una respuesta inflamatoria inapropiada juega un papel decisivo en la instauración, evolución y gravedad de muchas enfermedades crónicas, ¿cuáles son?

Efectivamente un cuadro de disinmunidad, es decir, de alteraciones tanto de hiper como de hiporreacción en el mismo paciente, pueden cronificar diferentes cuadros clínicos. Ya hemos nombrado lo que puede ocurrir cuando hay un déficit, pero cuando hay un exceso de actividad del sistema inmune, si es el humoral el que predomina, hay más propensión a padecer alergias o síndromes hiperactivos, y cuando lo es el celular, a padecer enfermedades autoinmunes, la mayoría crónicas o recidivantes.

  • ¿El funcionamiento del sistema inmune guarda relación entre nuestra genética y el ambiente?

Efectivamente, determinados terrenos genéticos predisponen a uno u otro estado inmunológico, y es la llamada epigenética, es decir, la acción del ambiente sobre la expresión de nuestra genética, la que, junto con nuestras vivencias y estado de conciencia, va a hacer que aparezca un determinado cuadro clínico.

  • ¿Influye entonces el origen de una persona en cómo responde a una infección o en su susceptibilidad a enfermedades autoinmunes?

Sabemos que existen sistemas de histocompatibilidad marcados genéticamente que predisponen a patologías, como por ejemplo el HLA B27 a la artritis reumatoide, o determinados marcadores tumorales cuya elevación expresa un riesgo a padecer terminados tumores e infecciones, aunque siempre es una tendencia. La expresión última del cuadro clínico es multifactorial y va a depender de una concatenación de múltiples factores.

  • ¿Cómo podemos averiguar si nuestro sistema inmunitario es capaz de realizar adecuadamente su función? ¿Nos envía señales de alerta?

Aunque no existen señales inequívocas, situaciones de agotamiento y depresión favorecen una bajada del sistema inmunológico. Los estados hiperactivos suelen dar pequeños pródromos, o sintomatología ligera previa, que nos puede orientar a lo que aparecerá después, como por ejemplo sequedad ocular inicial antes de un cuadro de conjuntivitis alérgica, o artralgias leves matinales y rigidez suave de las articulaciones antes de iniciar un cuadro de artritis.

  • ¿Qué medidas básicas se pueden adoptar para mantener nuestro sistema inmune en buen estado?

Lo más importante es tener una buena calidad de vida y además tener conciencia de ello. La resolución correcta de los problemas vitales a los que cada uno se enfrenta en el día a día, integrar correctamente todos los sucesos de la vida psicoemocional, de relación y laboral, son los que determinan realmente la calidad de vida. No todos tenemos la misma reacción ante situaciones de estrés, y tenemos que adaptarnos sabiamente a lo que nos depara lo cotidiano. Si además hacemos ejercicio moderado, una alimentación equilibrada, y uso de complejos vitamínicos (en especial, con Vitaminas D y C) asociados o no con probióticos y prebióticos intestinales completamos todas las figuras del cuadro.

  • Qué recomendaciones bibliográficas puede hacernos para seguir profundizando en el conocimiento de nuestro sistema inmunológico?

Un texto de divulgación para el público en general: “Los misterios del sistema inmunitario” de la Sociedad Española de Inmunología, disponible gratuitamente en internet (versión española).
Para profundizar por personal sanitario y terapeutas: “Inmunología Celular y Molecular” de A.K.Abbas, Elsevier Ed. 2018, es un clásico puesto al día.

PAUTAS DE VIDA para proteger nuestro sistema inmunológico

Adolfo Vivar Badía nos propone algunos consejos de interés que contribuyen a proteger nuestro sistema inmunológico:

  1. Es importante una alimentación equilibrada que contenga hidratos de carbono, grasas y proteínas en su justa medida, junto con verduras crudas que contengan vitaminas y el uso de alimentos con alto contenido en Omega 3, como el aceite de oliva, el jamón serrano,…
  2. El uso de complejos vitamínicos, especialmente las vitaminas D y C, que contribuyen a la modulación del sistema inmunitario, que pueden estar complementadas con probióticos y prebióticos intestinales. La flora bacteriana intestinal contribuye a la regulación del sistema inmune.
  3. Realizar ejercicio moderado a diario o varias veces por semana. Grandes esfuerzos de fin de semana pueden llegar a debilitarlo.
  4. El uso de la sauna favorece la estimulación general del organismo, especialmente la resistencia al estrés, la regulación vascular y el sistema inmunitario.

Adolfo Vivar dirige el Instituto Oftalmológico Vivar Badia (Barcelona). Web: institutovivarbadia.com

Además de seguir los anteriores consejos, puedes suplementar tu dieta con complementos alimenticios que contribuyen a la protección y el mantenimiento saludable de tu sistema inmunológico.

Laboratorios Heliosar dispone de una amplia variedad de complementos, de los que se exponen a continuación, se han seleccionado aquellos enfocados específicamente hacia la nutrición, regulación y mantenimiento del sistema inmunológico.

eupronap


EUPRONAP
 Un producto desarrollado para el cuidado y mantenimiento del sistema defensivo. Entre sus componentes se encuentra hierro, y vitamina C que contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario, así como plantas utilizadas tradicionalmente para la nutrición de este sistema.

EUPHORLEN Complemento formulado a base de plantas como Bellis perennis, Drosera rotundifolia, Eucalyptus globulus, Helianthus annus, Inula helenium, Marrubium vulgare, Myrtus communis, todas ellas han sido utilizadas tradicionalmente por su acción beneficiosa sobre vías respiratorias así como en la modulación de procesos hiperreactivos, acción a la que también contribuye otro de sus componentes, la Vitamina B6 que favorece el funcionamiento normal del sistema inmunitario y la formación normal de glóbulos rojos.

EUPHORLEN
KAMUSPAG

KAMUSPAG (Kalium muriaticum yatrochymicum*) Su composición a base de oligoelementos bioinorgánicos y Vitamina B6, favorece la regulación de procesos inflamatorios subagudos, principalmente a nivel ORL y vías respiratorias, así como el funcionamiento normal del sistema inmunitario

SILISPAG (Silicea yatrochymicum*) Sal Bioinorgánica que, gracias a la presencia de la Silicea, ayuda al mantenimiento adecuado del tejido conectivo, así como del SFM (Sistema Fagocítico Mononuclear), cuyo papel es crucial para el correcto funcionamiento de la inmunidad. Además, este complemento está enriquecido en Zinc y Vitamina C, ambos intervienen en el funcionamiento normal del Sistema Inmunitario, en la adecuada formación del colágeno y en la protección de las células frente al daño oxidativo.

SILISPAG
SULKASPAG

SULKASPAG (Kalium sulfuricum yatrochymicum*) Complemento cuya composición a base de elementos bioinorgánicos, Zinc y Vitamina C, permite la adecuada regulación de procesos inflamatorios crónicos principalmente a nivel de vías respiratorias, así como el normal funcionamiento del sistema inmunitario. También favorecen la formación del colágeno para el funcionamiento correcto la piel.
*Preparados según el método YATROCHYMICO de elaboración de los elementos minerales.

IMPORTANTE: Suplementar la dieta con complementos alimenticios NUNCA es sustitutivo de una alimentación variada y saludable.